El pasado día 15 de septiembre del año 2015 moría en la localidad de Tordesillas “Rompesuelas“, el último toro que fue lanceado hasta la muerte en la polémica celebración del conocida como “Toro de la Vega“.

Desde entonces, y gracias a la enorme presión popular, se realizaron las modificaciones legales necesarias para que ningún toro volviera a ser lanceado con motivo de este “festejo”, que si bien se sigue celebrando ya no se lancea ni mata al astado durante esta “competición”.

Ahora bien, mas de dos años después de la muerte del malogrado Rompesuelas, y aparentemente a modo de venganza o represalia por aquel hecho, el autor del último golpe fatal, el lancero Francisco Alcalá, también conocido con el apodo de “Cachobo” ha encontrado muertos por envenenamiento a ocho de sus perros.

Según parece fue el propio Francisco quien encontró muertos a sus perros cuando se disponía a darles de comer.

Junto a los cadaveres apareció un mensaje escrito en la arena que rezaba: “Kchovo asesino” junto al dibujo de una cabeza de toro.

Los hechos fueron inmediatamente puestos en conocimiento de la Guardia Civil quien esta investigando los hechos para intentar localizar a los autores de la muerte de los canes, quienes al parecer emplearon unas croquetas envenenadas para acabar con la vida de los peludos.

Desde Animalcan no podemos encontrar palabras para mostrar nuestra mas total repulsa ante estos hechos ¿que culpa pueden tener los pobres perros de cualquier hecho que hubiera cometido su dueño?

Si la acción de Cachobo fuera merecedora de un castigo (que ninguna ley en España recoge que así sea) sería en todo caso el mismo quien debiera recibirla, pero nunca los indefensos animales que desde luego jamas merecieron su final.

Realmente hay que tener muy poca humanidad y ser muy mala persona para matar a sangre fría a nada menos que ocho perros inocentes, puesto que nada puede justificar tal acción por terribles que hayan sido los hechos que su dueño haya cometido en el pasado.

Absolutamente nada, ni finalidad alguna, justifica los medios empleados. Si se pretendía vengar la muerte del pobre Rompesuelas la única manera posible era dignificando su imagen a través de la presión popular para conseguir, como había sido, la supresión del festejo, pero jamas buscando hacer pagar con dolor y muerte a quien participó del final de Rompesuelas, y desde luego mucho menos a sus seres queridos y cercanos, como es el caso de sus perros.

Ojalá algún día el ser humano entienda que la violencia nunca podrá ser la solución ni la respuesta a absolutamente nada, mientras no sea así seres inocentes como Rompesuelas y los perros de Cachobo serán quienes paguen las consecuencias.

Fuente: El Español