Los perros radiactivos de Chernobil

Va a hacer 32 años del desastre nuclear, y aunque ya no quedan personas si que hay perros en Chernobyl. Aquel 26 de abril de 1986 un fallo en el reactor 4 de la central nuclear provocó una explosión que arrojó todo tipo de materiales radiactivos y tóxicos al exterior. La consecuencia fue el inmediato desalojo de la población y un desastre medioambiental.

Se estableció una zona de exclusión de 30 kilómetros alrededor, para un total de 1600 kilómetros cuadrados. Desde entonces nadie puede vivir en su interior, salvo los animales.

Se tiene constancia de la presencia de caballos, de lobosy de perros justo alrededor de la central nuclear. Estos últimos son los descendientes de las mascotas que fueron abandonadas con la promesa de poder regresar a por ellas días después. Esto nunca sucedió, nadie pudo volver y los animales fueron sacrificados por el ejercito ruso, pero hubo supervivientes.




En la actualidad

A día de hoy se calcula que mas de 900 perros, cachorros en su mayoría, viven alrededor de la planta nuclear. Expulsados de los bosques limítrofes por los lobos, han sobrevivido a base de la basura que dejan los trabajadores que a diario acuden a limpiar y descontaminar la zona.

De hecho, aunque las autoridades prohíben el contacto con los animales, muchos trabajadores les alimentan y cuidan. No pueden sacarles de la zona, pero les permiten acceder a lugares donde resguardarse del frío invierno.

Muchos de estos perros tienen partículas radiactivas en el pelo y en sus cuerpos. Aunque se desconoce en que cantidad se aconseja no acariciarles, o lavarse bien las manos tras hacerlo. Es seguramente debido a esta radiactividad que los perros en Chernobil no suelen vivir muchos años, siendo una población muy joven.




Una ayuda para los perros

Actualmente la ONG Clear Futures Fund ayuda a todos estos perros que viven en la zona de exclusión. Gracias a un equipo de veterinarios y voluntarios se alimenta y cuida correctamente a estos peludos. Para ello se les cura de sus heridas y enfermedades, se les vacuna y esteriliza.

Los perros en Chernobil también corren el riesgo de contraer la rabia por algún enfrentamiento con los lobos que hay en los bosques cercanos. Los veterinarios les vacunan contra esta enfermedad mortal e infecciosa.

Gracias a la esterilización se consigue tener controlada la población en niveles manejables. Esto ayuda a tener controlada no solo la posibilidad de infección en los peludos, sino que también repercute positivamente en su calidad de vida.

Cachorro sin tratar por los veterinarios

Imagen de Cachorro sin tratar en Chernobil

Mismo cachorro tras ser tratado

Imagen de Cachorro tratado en Chernobil




Un futuro alentador

Pero el trabajo de esta fundación no consiste solo en alimentar y cuidar a los perros. Se realizan estudios para averiguar cuanta radiactividad tienen en sus cuerpos.

Para ello se han colocado GPS y collares especiales que informan de los niveles de sustancias tóxicas en sus cuerpos. Con todo ello se confía en que algún día los perros puedan ir abandonando el que ha sido su hogar durante tantos años, se les permita salir de la zona de exclusión y puedan comenzar a ser adoptados.

Ojalá esto se consiga y los perros que han tenido que pagar las consecuencias de los actos y errores de los humanos puedan volver a disfrutar del calor de un hogar.





Si quieres ayudar a la fundación Clean Futures Fund en la recuperación de los perros de Chernobil, puedes hacer una donación pinchando aquí.