Animales atropellados desaparecidos para siempre

No es algo nuevo, hace ya mucho tiempo que existen rumores, bulos, y dudas acerca de la existencia de perros enterrados en las cunetas de las carreteras. ¿Podía ser verdad que los operarios de carreteras se limitaran a enterrar ligeramente a aquellos pobres que encontraban su fin bajo las ruedas de un coche?

Ahora sabemos de casos que atestiguan que así es. El proceso es simple, un operario encuentra el cadáver de un perro atropellado, le lleva a la cuneta y le entierra sin mas. No se le mira si lleva chip o se hace el mas mínimo intento de localizar al dueño. El desgraciado perro desaparece para siempre, nunca jamas se volverá a saber de él.

Nada se hace por intentar dar nombre al perro, por descubrir la historia tras su maltrecho cuerpo. El cadáver es enterrado bajo una fina capa de arena y olvidado haya donde cayó golpeado. No basta con que muriera solo, asustado y con gran dolor, sino que su recuerdo también es borrado.

Que se podría hacer

Sería tan fácil como pasar un lector, o avisar a alguna protectora para que lo hiciera. Quizás reunir los cadáveres de los perros que se encuentren atropellados y trasladarlos a algún lugar. Después sería muy fácil que una protectora o algún voluntario pasara el lector a los cuerpos sin vida.

De esta manera los intranquilos dueños podrían al menos saber que fue de su querida mascota perdida, que ocurrió con su fiel amigo cuando salió huyendo para no volver. Al menos podrían enterrar sus restos, terminar la desesperada búsqueda y poder llorar la pérdida.

No culpemos no obstante de estas situaciones a los operarios, quienes llevan a cabo lo que se les indica. De hecho mas de uno llega incluso a arriesgar su propia vida para salvar a un perro vagabundo que corre por medio de una autopista. Son las propias concesionarias del mantenimiento de las carreteras quienes deciden no actuar con “humanidad” ante estos casos.

Búsquedas sin fin

Todos los días vemos en las redes sociales cientos de historias de gente desesperada que busca a su amigo perdido. Por desgracia muchas de ellas se alargan durante años aun cuando la búsqueda no cese jamas. ¿Cuantas de estas historias se están extendiendo sin necesidad?. ¿Cuantos de estos dueños podrían al menos conocer del destino de su peludo amigo?

Un caso real

Hace pocos días la Agrupación Defensora de Animales, ADA, pudo comprobar in-situ todo lo anterior: observaron como un operario localizaba el cuerpo sin vida de un perro atropellado y lo enterraba en el arcén de la A-31, a la altura de la localidad de Sax.

Posteriormente desenterraron el cadáver y comprobaron que además de collar también tenía chip. La gente de ADA se puso en contacto con el dueño del pobre perro, escapado de casa poco antes. Se trataba del bueno de Lupo, un Golden de 50 kilos al que su dueño puede ahora al menos enterrar.

Lo mas terrible del asunto es que cerca del lugar donde desenterraron a Lupo pudieron encontrar los restos de otros dos perros, cuyos restos estaban ya descompuestos por el paso del tiempo. ¿Cuantos otros perros no yacerán semi-enterrados en los arcenes de nuestras carreteras, perdidos para siempre?

Fuente: Valle de Elda